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Compras compulsivas: los síntomas y claves para evitarlas

Compulsive shopping woman

Vas a los centros comerciales y no paras de compras. Ya sin efectivo, recurres a las tarjetas de crédito. Cuando llegas a tu casa, sacas tus prendas, la admiras y minutos después entras en un estado de culpa al ver lo que gastaste o te das cuenta que esa prenda no era necesaria y que nuevamente la dejarás abandonada en el clóset.

No tienes que darle más vueltas, perteneces al club de los compradores compulsivos.  Pero no te sientas mal, vivimos en una sociedad consumista, que parecería raro no serlo. Es más, en cierto modo, todos somos adictos a las compras.

Pero aquí lo primero es reconocer que la ropa no te da felicidad. “Nos puede dar alegría, que es un estado intermedio y tiene que ver con lo momentáneo. La felicidad es un estado que perdura en el tiempo y no se basa en tener cosas, sino en cómo las usamos, en cómo las percibimos y el valor que les damos. Si las cosas se transforman en un valor absoluto no podemos ser felices porque nunca vamos a tener suficientes.  De ahí nace el trastorno: las compras compulsivas”, señaló la psicóloga Tamara Rosembach a Outfit-Show.

“Cuando no somos felices con las personas, cuando tenemos vacíos emocionales, las llenamos con cosas, como tener un armario lleno”, analizó.

Los síntomas

Tamara primero aclaró que este problema no es exclusivo de los adultos y que puede presentarse desde la niñez.

“Cuando alguien está con este trastorno no lo puede controlar. Si es un niño o un joven que no genera ingresos, puede hasta empezar a robar. Ahí nos damos cuenta que hay algo más severo. En los adultos, cuando vemos que las tarjetas de créditos sobrepasan los montos de ingresos. Empiezan a pedir créditos y no son justificados, como para una enfermedad, sino para seguir llenando el armario”, indicó.

De 3 a un 7 por ciento de la población mundial padece oniomanía (así se denomina el trastorno en griego), según la especialista.

Según la experta, de un 3 a un 7 por ciento de la población mundial padece oniomanía (así se denomina el trastorno en griego).

¿Qué hacer?

La principal recomendación es llevarlo a un especialista. Y es que Tamara advierte que este problema puede ser tan peligroso como la adicción a las drogas.

“Primero tenemos que darnos cuenta que esta persona no lo hace a propósito. Es una cosa que no puede controlar y, al igual que la adicción a las drogas, es un negador. Va a decir: ‘Yo compro un poquito, pero ya se me va a pasar’. Pero eso no es real, este problema va en aumento”.

“Esta persona no puede salir sola de su adicción, sino que tiene que buscar un terapeuta que lo ayude a descubrir cuál es la necesidad que lo está haciendo comprar, cuál es el sufrimiento que hay detrás de esa necesidad, cuáles son los vacíos existenciales que tiene esa persona”, agregó.

Pero y si por no quiere ir, ¿cómo debemos ayudarlo? “Lo ideal es que una persona siempre lo acompañe, pero no para que le llame la atención, sino que le dé afecto. Que lo haga pensar. Si va a comprar, le diga: ‘Es necesario’. Otra idea es que no lleve tarjetas de crédito, porque pierde a noción del dinero. Además debe salir con una lista de compras específicas”.

“Este problema no hay que tomarlo a la ligera, pues implica riesgos para la familia. Pueden perder sus casas o terminan presos porque los encuentran sustrayendo objetos. Al ser una obsesión es un pensamiento irracional y la persona no puede controlarse”, finalizó Tamara.

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Tamara lleva 20 años trabajando en adicciones y psicología clínica (Foto: Jesús Barrial).

 

"Confessions of a Shopaholic" ("Loca por las Compras" para los latinos) es la película que toca este problema, pero de una manera más graciosa. Estrenada en 2009, tiene como protagonista a la actriz australiana Isla Fisher.

“Confessions of a Shopaholic” (“Loca por las Compras” para los latinos) es la película que toca este problema, pero de una manera más cómica. Estrenada en 2009, tiene como protagonista a la actriz australiana Isla Fisher. (Foto: Touchstone Pictures).

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